- No, no he estado nunca ni pienso ir, pero mi ahijado me explicó que el mar cubre hasta el tobillo y que después de andar medio kilómetro te encuentras con muchos traseros salientes y tubos, la mayoría rusos mirando peces, no hay nada más que hacer.- Esto es lo que me dijo Igor cuando le pregunté si había estado en Sharm el Sheij y tenía todita la razón, ahora lo sé.
A mi eso de hundir la cabeza bajo el mar mientras se tuesta el sitio dónde la espalda pierde su nombre me sonó entonces a música celestial, además no había plazas en otro sitio, en la semana de vacaciones que tienen los niños en noviembre parece que todos somos igual de originales así que me fuí donde le dió la gana a la sonriente señorita de la agencia de viajes para luego arrepentirme si hacía falta.
Acabo de llegar a Moscú, el viaje cutrespantoso ,parece ser que me he perdido la primera nieve del año, el cielo está gris, las calles sucias, parece ser que la nieve se derritió, me da igual, estoy llena de sol y me salen peces de las orejas. Eso si, creo que no volveré a Sharm el Sheij, que cosas...




